París, la ciudad más visitada del mundo.
Escrito el 16 de agosto de 2014
París es la ciudad que más turistas tiene al año. Atraídos por la Tour Eiffel, los Campos Elíseos y las crepas, entre otras cosas, se dan cita en esta ciudad que… francamente no los recibe muy bien.
Hace algunos días leí un artículo que hablaba sobre la tan mala recepción que hacen los habitantes parisinos a los turistas. Que son groseros, que no hablan inglés, que ridiculizan a la gente si intenta decir algunas palabras en francés… Y que nadie se acerca a ayudar cuando ve a una persona tipo “turista” perdido en la jungla urbana.
Y no es difícil identificar a los turistas (donde quiera que sea). Normalmente son gente agradable, ansiosa de nuevas experiencias, con short de cazador, tenis y calcetines, cámara en el cuello (o ipad), y nada más y nada menos que un mapa de la ciudad en la mano, y una cara de “what”.
Y entonces, el lunes pasado en la noche encontré cerca de mi casa un par de chinas (creo) con tales características. Y recordé inmediatamente el artículo. Je me suis sentie concernée (me sentí aludida). Conozco mi zona y sentí que podía ayudar. Me acerqué a ellas, que no hablaban casi nada de inglés. Bastó mencionar “Ibis” para acertar a su búsqueda. Les señalé la dirección que debían tomar para llegar a ese hotel. Inclinaron sus cabezas en muestra de agradecimiento con las manos juntas tipo oración. Me sentí contenta. ¡Ayudé a dos turistas perdidas en la nada!
Los días transcurrieron y debí utilizar el metro. De pronto esa imagen de turista empezó a aparecerse por doquier. Así, de repente, ya no veía el metro como antes, sólo veía a los turistas, y me sentía presionada para ayudarlos. Era como una pesadilla. Mientras más avanzaba en los pasillos del metro, más y más y más turistas se aparecían. Muchos, de todos los colores, tamaños y formas. En todos los idiomas. Todos perdidos. ¡Muchos, muchísimos!
“Dove c’e la stazione… Montmartre! Ah thank you, Tío que no encuentro la bastilla, merci! Par là? Whats RER?, terminus, la metro”
Y es que justo en este mes, agosto, de verano, se les ocurre clausurar varias líneas de metro para arreglar desperfectos. Y los avisos los hacen, sí, pero ¡en francés! Entonces nadie comprende por qué no pueden tomar la línea 6 a partir de Trocadéro, o por qué se tienen que bajar de la línea 1 y tomar un tren suburbano. Ni tampoco saben cómo se hace.
Yo quería llegar a mi fiesta. Pero todos estos turistas perdidos me preocupaban. Vi a unos españoles tratando de descifrar el mapa. Hubo un chino que ni me escuchó cuando le pregunté qué buscaba. A dos chicos ingleses los ayudé a que tomaran el sentido correcto del tren. Ayudé a unas chicas de Kazajstán (todo eso en menos de 15 minutos!). Pero les confieso, después de ellas, huí. Francamente es imposible. Son muchos. Un solo anuncio en inglés bastaría. Y marcar los mapas que entregan a los turistas. Señalar qué líneas no funcionan. Porque yo sola, no puedo, aunque quiera…. Porque como ya lo dije, París es la ciudad más visitada en el mundo.
Parigina
Hacer una fiesta en París (y en Francia)
Bien es sabido que en París los espacios de vivienda son muy pequeños. Muuuuy pequeños. Y la inmensa mayoría viven en departamentos (apartamentos, pisos y sinónimos). Por ende, cualquier ruido que se haga puede ser escuchado en otros departamentos.
Pues bien. Imagínense ustedes que un día organicé una fiesta en mi depa. Rápidamente mis amigos mexicanos me avisaron que era mi obligación poner un letrero en la entrada del edificio donde advertía a mis vecinos sobre mi fiesta, sobre la fecha, hora de inicio y hora de fin. En la que además tenía que poner el motivo de la fiesta (cumpleaños, graduación, ¡¿ganas de tomarse unas chelas con los cuates?!), que me disculpaba por el ruido y de paso, los invitaba a asistir. Eso además, por lo menos con una semana de anticipación.
Así, busqué un modelo de carta (modèle de lettre) para "Prevenir a sus vecinos de una fiesta". Puse todos los datos necesarios... pero la verdad es que no los invité. ¿Qué tal si efectivamente asistían? ¡Yo no los quería en mi fiesta! Entonces desatendí las reglas de cortesía y no los invité.
La fiesta se desarrolló bastante bien. Nos divertimos mucho, supongo que hicimos mucho ruido, pero no nos prolongamos a más de... las 5 am. ¡Ups! Al menos ningún vecino llamó a las fuerzas del orden o se quejó al siguiente día.
Y después...
Ya cuando vivía en otro departamento, mucho más pequeño y digamos con muros un poco más delgados (cuasiinexistentes) que el anterior comprendí la importancia de ese dichoso papelito.
Era un sábado y decidí regresar temprano de una fiesta. Quería descansar, estaba en plena redacción de mi tesis. Llegué, me disponía a dormir, cuando empezaron a circular por el pasillo muchos chavos, muchos, demasiados para el tamaño de los departamentos. Y de pronto ¡la música! ¡Ay nooo! Terrible. Era lo que en Francia llaman "Pendaison de cremaillère" (colgar la cremallera... mmm supongo que es como abrir el cierre, en sentido figurado) es decir, la fiesta de inauguración de una casa o departamento. Aunque utilicé mis tapones de oídos, se escuchaba absolutamente todo el ruido. No pude dormir muchas horas y el día siguiente tuve mucho sueño en la biblioteca (sí, en domingo).
Si el chico o chica hubieran prevenido sobre la realización de esa fiesta, yo me hubiera quedado más horas en mi fiesta en vez de estar soportando los ruidos de otra en la que no estaba.
Al menos en otros países cuidan el aspecto del ruido (no siempre, pero mucho más que en nuestros países latinos). Acá estamos acostumbrados a fiestas, ruidos, música, baile, borrachos... Aunque eso no siempre nos agrade, pero es parte de nuestra vida cotidiana.
P.D.: Me quedé con la duda de si mi vecino del edificio frente al mío (vis-à-vis, cara a cara), cada mes ponía su letrero de disculpas. Cada 4 semanas sin falta, el sábado, hacía una fiesta. Pero no una fiesta en petit-comité, noooo, ¡unas mega pachangas! Muchísima gente asistía (alguien muy popular seguramente) que duraban hasta las 5-6 am. Ahí sí, yo no podía hacer nada, ni llamar a las fuerzas del orden, porque en primera ¡no maaa! y en segunda, no era mi edificio aunque la música me llegara a mí. Y a los vecinos que les correspondía supongo no les molestaba... o tal vez, ¡ellos sí estaban invitados a sus fiestas y sí asistían! :)
P.D.: Me quedé con la duda de si mi vecino del edificio frente al mío (vis-à-vis, cara a cara), cada mes ponía su letrero de disculpas. Cada 4 semanas sin falta, el sábado, hacía una fiesta. Pero no una fiesta en petit-comité, noooo, ¡unas mega pachangas! Muchísima gente asistía (alguien muy popular seguramente) que duraban hasta las 5-6 am. Ahí sí, yo no podía hacer nada, ni llamar a las fuerzas del orden, porque en primera ¡no maaa! y en segunda, no era mi edificio aunque la música me llegara a mí. Y a los vecinos que les correspondía supongo no les molestaba... o tal vez, ¡ellos sí estaban invitados a sus fiestas y sí asistían! :)
El modelo de carta.
"Chère Madame, cher Monsieur,
je tiens à vous informer que nous organisons une petite fête le date à l’occasion de XXXXXXXX. Bien que soucieux de ne pas perturber la quiétude de notre quartier/immeuble, et la tranquillité de nos voisins, il est cependant possible que cette fête occasionne du bruit et une animation inhabituelle. Nous tenons à ce que vous sachiez que nous veillerons à ce que cela reste raisonnable et voulons vous assurer du caractère exceptionnel d’une telle situation.
En comptant sur votre compréhension, je vous prie de bien vouloir nous excuser par avance pour la gêne possible occasionnée, et vous assure de mes sentiments les meilleurs.
Votre voisin,
Signature.
NOTE : cette lettre est à envoyer de préférence manuscrite pour témoigner de l’attention portée à vos voisins. Il est par ailleurs bienvenu d’utiliser un papier et une enveloppe choisis avec soin. Par ailleurs, il est à noter que la législation française n’autorise pas aux nuisances sonores passé 22h00. Informer vos voisins est donc une marque d’attention à leur égard et peut empêcher que ceux-ci ne fassent appel aux forces de l’ordre au cas où ils n’auraient pas été prévenus."
En español
Querida Señora, Querido Señor,
Me permito informarle que organizaremos una pequeña fiesta en la fecha XXX por motivo de ... Aunque tendré cuidado de no perturbar la quietud de nuestro barrio/inmueble, y la tranquilidad de nuestros vecinos, sin embargo puede ser posible que esta fiesta ocasione ruido y una animación inhabitual (jajajajaja). Sepa usted que velaremos porque ésta sea razonable y queremos asegurar el carácter excepcional de tal situación.
Contando con su comprensión, le ruego nos disculpe por adelantado por la molestia posible ocasionada, y le aseguro mis mejores sentimientos.
Su vecino,
Monsieur Pachangas.
Nota (del modelo de carta): esta carta debe enviarse de preferencia manuscrita para testimoniar la atención prestada a sus vecinos. Además es bienvenida la utilización de un sobre elegido con cuidado. Además, hay que saber que la legislación francesa no autoriza las molestias sonoras pasadas de las 22 horas. Informar a sus vecinos es por ende una muestra de atención y puede impedir que ellos llamen a las fuerzas del orden en el caso de no haber sido prevenidos (esto es de atención...).
El "Chili con Carne"
Mexicanos y mexicanas. Sepan ustedes que en Europa creen que el plato típico e infalible en cualquier comida mexicana es el "Chili con Carne". ¿Qué es el "Chili con carne"? Una especie de pasta pesada que contiene frijoles, carne de res o de cerdo y picante (a mí me sabía a catsup).
Les decía entonces que hay esta común creencia de que los mexicanos comemos eso todos los días. Apenas dice una que es mexicana y viene casi directamente el comentario "ah, ¡me encanta el chili con carne!" (después, claro, del obligado comentario sobre la violencia, la criminalidad y el narcotráfico en México, cosa que es verdad). Y entonces al principio yo decía "¿chili con carne...?". No recuerdo quien me explicó qué era el famoso "chili con carne" y que gracias a la publicidad (¡qué cosas no logran con publicidad!) habían posicionado ese alimento TexMex (o sea estadunidense), como "típicamente mexicano" porque además, lo "mexicano" es bienvenido en Francia.
Claro que al principio me molestaba un poco que me hablaran sobre ese platillo, porque además ni siquiera lo había comido. Pero bueno, ese es el trabajo de una como extranjera, te conviertes en una especie de "embajadora cultural" de tu país cuando vives en el extranjero. Y me tomaba el tiempo de explicar (casi siempre), brevemente, que ese era un plato norteamericano y que más bien la base de nuestra comida es el maíz. Que si bien consumimos los ingedientes de ese "chili con carne", lo hacemos por separado... o sea, no hay un plato que se llame así.
Un amigo francés que está lanzando una revista me pidió un primer artículo o texto de libre contenido y formato. Pensé que ese sería un buen tema. Y es el que presento a continuación en francés.
¿Pero saben? Entiendo perfectamente esa confusión. Nosotros en México y en creo que sucede en todos los países del mundo, tenemos que adaptar la comida extranjera a nuestros gustos y sabores, y a los ingredientes disponibles. ¿Cuántos platillos pensamos que son "típicos" de ciertos países y en realidad no, o no son preparados de la misma manera. Sobre todo los más lejanos. Tengo idea de que los makis que comemos en México ni siquiera los consumen de esa manera en Japón... tendré que ir a Japón para corroborarlo :D
Las "faítas"
Solía acudir a la biblioteca del Centro Georges Pompidou en pleno centro de París. Algunas veces, cuando salía ya tarde, mi recompensa era comprar comida libanesa y comerla en la explanada que está frente al Centro y que permite apreciar el enorme tubo rojo que es escalera eléctrica.
Una tarde de verano acudí a este restaurant. Esta vez me atendió una señora también libanesa. Me preguntó de qué país venía, "du Mexique, Madame". "¡Ahhhh très bien, super, c'est magnifique!" (Muy bien, súper, magnífico). "Dime una cosa, quisiera corroborar contigo la preparación de un platillo mexicano; es un platillo que les encanta a mis hijos y se los hago los fines de semana. Ahora que tengo a una chica de ese país frente a mí no voy a desaprovechar la oportunidad de verificar que hago correctamente la preparación".
Yo, que no soy muy diestra en la preparación de (casi) ningún alimento, me preparé para ser cuestionada sobre la metodología culinaria del mundialmente conocido "chili con carne". Pensé, no es tan difícil: sólo es una revoltura hecha de frijoles, carne y picante con sabor a catsup (venden el sobre de la salsa, que tiene un sabor digamos... desesperanzador).
"Cuéntame, ¿cómo haces tú las faítas?". "¡¿Las faítas?!" Se imaginarán mi cara de what. "Ah, Madame, disculpe pero no conozco ese platillo". "¡Pero cómo no lo vas a conocer, si es un platillo típico de tu país!" Mientras tanto, repasaba en mi mente todas las posibilidades pero no atinaba a qué se refería ella. "No, no lo conozco, ¿qué contiene?". "Mira, lleva pollo, con pimiento...".
"Ah, ¡faJitas!" (con jota). "Sí, sí, faítas".
"Ah, ¡faJitas!" (con jota). "Sí, sí, faítas".
Claro, olvidaba que los francófonos no tienen el sonido "j" o "ge, gi" suave (aunque la señora era libanesa, reproducía la pronunciación francesa).
También olvidaba que muchos piensan que los mexicanos, además de comer "chili con carne" nos alimentamos diariamente de "fajitas".
¡Vaya clichés!
¿Que si le expliqué la preparación? Verán. Ese día venía muy cansada de estar en la biblioteca. Era conciente de mi misión en tanto que "embajadora cultural". Veía a la señora tan entusiasmada platicándome sobre el lugar donde compraba la salsa para "faítas" (un gran súper mercado, Auchan), que lo hacía en fines de semana para pasar un rato entre familia, que sus hijos esperaban ansiosamente poder degustar de ese platillo de tierras lejas... y yo con más de 10 horas de trabajo en el día, de redactar y leer en francés, con hambre, sueño y frío.
Pues bien, ni quise decepcionar a la señora, ni quise entretenerme más del tiempo necesario. Así que... reafirmé su receta. Mentí, sí, mentí. Confirmé que la salsa de "faítas" que ella compraba era la misma que nosotros usamos en México, que lo hacemos con pechuga de pollo, que la freímos y que le ponemos pimiento morrón, sobre todo del rojo y del verde, por lo de los colores de nuestra bandera...
La cara de satisfacción de la señora fue indescriptible. Tenía la expresión de victoria en sus gestos, de orgullo.
Sé que cada fin de semana prepara las "faítas" para sus hijos con más gusto que antes, con receta "confirmada" por una originaria del país.
¿Que si le expliqué la preparación? Verán. Ese día venía muy cansada de estar en la biblioteca. Era conciente de mi misión en tanto que "embajadora cultural". Veía a la señora tan entusiasmada platicándome sobre el lugar donde compraba la salsa para "faítas" (un gran súper mercado, Auchan), que lo hacía en fines de semana para pasar un rato entre familia, que sus hijos esperaban ansiosamente poder degustar de ese platillo de tierras lejas... y yo con más de 10 horas de trabajo en el día, de redactar y leer en francés, con hambre, sueño y frío.
Pues bien, ni quise decepcionar a la señora, ni quise entretenerme más del tiempo necesario. Así que... reafirmé su receta. Mentí, sí, mentí. Confirmé que la salsa de "faítas" que ella compraba era la misma que nosotros usamos en México, que lo hacemos con pechuga de pollo, que la freímos y que le ponemos pimiento morrón, sobre todo del rojo y del verde, por lo de los colores de nuestra bandera...
La cara de satisfacción de la señora fue indescriptible. Tenía la expresión de victoria en sus gestos, de orgullo.
Sé que cada fin de semana prepara las "faítas" para sus hijos con más gusto que antes, con receta "confirmada" por una originaria del país.
No se rían, también los mexicanos pensamos que la dieta diaria de los franceses es la baguette (mmm, eso es cierto) y las crepas, que llevan una boina y que dicen "uh la la".
Aquí les dejo la publicidad en francés de los productos texmex "Old el Paso" que se venden como productos mexicanos en Europa. El video original es en inglés. Deleítense, por favor, con la forma de las tortillas...

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